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Santa Misa
Oración Colecta:
Dios nuestro, que para gloria tuya y salvación de
todos os hombres constituiste Sumo y Eterno sacerdote a tu Hijo,
Jesucristo, concede a quienes él ha elegido como ministros suyos y
administradores de sus sacramentos y de su Evangelio, la gracia de
ser fieles en el cumplimiento de su ministerio.
S. Por nuestro Señor Jesucristo.
R. Amen.
Primera lectura:
Del libro primero de Samuel (3,1-10)
Servía el niño Samuel a Yahvé a las órdenes de Elí;
en aquel tiempo era rara la palabra de Yahvé, y no eran corrientes
las visiones. Cierto día, estaba Elí acostado en su habitación – sus
ojos iban debilitándose y ya no podía ver – no estaba aún apagada la
lámpara de Dios, y Samuel estaba acostado en el Santuario de Yahvé,
donde se encontraba el arca de Dios. Llamó Yahvé: “¡Samuel, Samuel!”
El respondió “¡Aquí estoy!” y corrió donde Elí diciendo: “¡Aquí
estoy, porque me has llamado”. Pero Elí le contestó: “Yo no te he
llamado, hijo vuelve a acostar”. Aún no conocía Samuel a Yahvé, pues
no le había sido revelada la palabra de Yahvé. Tercera vez llamó
Yahvé a Samuel y él se levantó y se fue donde Elí diciendo: “Aquí
estoy. Porque me has llamado”. Comprendió entonces Elí que era Yahvé
quien llamaba al niño y dijo a Samuel: “Vete y acuéstate, y si te
llaman, dirás: Habla, Yahvé, que tu siervo escucha”. Samuel se fue y
se acostó en su sitio. Vino Yahvé, se paró y llamó como las veces
anteriores “¡Samuel, Samuel!” Respondió Samuel: “¡Habla, que tu
siervo escucha!”.
Palabra de Dios
R. Te alabamos Señor.
Salmo 23:
El Buen Pastor
R. Yahvé es mi pastor y, nada me falta.
En verdes pastos me hace reposar. Me conduce a
fuentes tranquilas. Allí reparo mis fuerzas. Me guía por cañadas
seguras haciendo honor a su nombre.
R. Yahvé es mi pastor, nada me falta.
Aunque fuese valle tenebroso, ningún mal temería,
pues tú vienes conmigo; tu vara y tu cayado me sosiegan.
R. Yahvé es mi pastor, nada me falta.
Preparas ante mí una mesa, a la vista de mis enemigos,
perfumas mi cabeza, mi copa rebosa.
R. Yahvé es mi pastor; nada me falta.
Bondad y amor me acompañarán todos los días de mi
vida, y habitaré en la casa de Yahvé un sinfín de días.
R. Yahvé es mi pastor. Nada me falta.
Bondad y amor me acompañarán todos los días de mi
vida, y habitaré en la casa de Yahvé un sin fin de días.
R. Yahvé es mi pastor, nada me falta.
Segunda Lectura:
Primera carta a Timoteo (2,1 – 8)
Ante todo recomiendo que se hagan plegarias,
oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres; por
los reyes y por todos los constituidos en autoridad, para que
podamos vivir una vida tranquila y en autoridad, para que podamos
vivir una vida tranquila y en autoridad, para que podamos vivir una
vida tranquila y apacible con toda pidad y dignidad. Esto es bueno y
agradable a Dios, nuestro Salvador, que quiere que todos los
hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad.
Porque hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los
hombres, Cristo Jesús, hombre también, que se entregó a sí mismo
como rescate por todos. Este es el testimonio dado en el tiempo
oportuna, y de este testimonio digo la verdad, no miento – yo he
sido constituido heraldo y apóstol, maestro de los gentiles en la fe
y en la verdad. Quiero, pues que los hombres oren en todo lugar
elevando hacia el cielo unas manos piadosas, sin ira ni
discusiones.
Palabra de Dios
R. Te alabamos Señor
Aleluya
Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por
las ovejas.
Aleluya
Evangelio:
Del evangelio según San Juan (10,1-5)
En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la
puerta en el redil de las ovejas, sino que escala por otro lado, ése
es un ladrón y un salteador; pero el que entra por la puesta es
pastor de las ovejas escuchan su voz; y a sus ovejas las llama una
por una y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, va
delante de ellas, y las ovejas le siguen, porque conocen su voz.
Pero o seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no
conocen la voz de los extraños”.
Palabra del Señor
R. Gloria a ti Señor Jesús
Oración sobre las ofrendas
Que Jesucristo nuestro Mediador, haga que te sean
aceptables, Señor, nuestras ofrendas y que su sacrificio redentor
nos haga vivir cada día más unidos a él, para que toda nuestra vida
sea grata a tus ojos.
S. Por nuestro Señor Jesucristo.
R. Amen
Oración después de la Comunión
Que el cuerpo y la Sangre de tu Hijo, que hemos
ofrecido en el sacrificio y recibido en la comunión, sean para
nosotros, Señor, el principio de una vida nueva, a fin de que,
unidos a ti por el amor, demos frutos que permanezcan para siempre.
S. Por nuestro Señor Jesucristo.
“ME POSTRE SIENDO HOMBRE,
ME LEVANTE SIENDO SACERDOTE” |